martes, 8 de junio de 2010

¿Barra brava o champagne supernova?











Nuestro drinking planner de cabecera nos asesoró con maestría sobre usos, abusos y costumbres del buen beber en un casamiento.
Hasta ahí, todo bien. Va a haber buen vino.
Gracias, Pig.

Ahora, descubrimos que tenemos un grupo heterodoxo de bebedores y queremos complacerlos a todos.

Están -como dice el gurú de la familia - los viejos amargos que toman una o dos copitas en toda la noche, brindan con jugo de fruta y decididamente no mezclan.

Después - sigue graficando con sabiduría - viene el público infantil. Es decir los abstemios, que por escasa tolerancia etílica, reflujo, acidez estomacal, consejo médico, asistencia a AA, prolijidad al volante o por ser menores de 18, no se mojan siquiera los labios. Tenemos mesas enteras con estas características.

Finalmente vienen los descontrolados. Toman en la recepción, cenan con vino (blanco, rosado y tinto para probarlos todos y si hay champagne, mejor), mezclan sin prurito, brindan con champagne, si hay barra, se hacen amigo del pibe que atiende y prueban combinaciones inexistentes sólo para experimentar, si hay fin de fiesta con birra, le siguen entrando.
Como era de esperar, también, tenemos mesas enteras con estas características.


Como queremos una fiesta divertida, pero que al día siguiente no amanezcan abrazados al ascensorista, con un coma etílico galopante o acostados y acostadas con gente que no recuerdan el nombre (bueno, pero no por nuestra culpa), necesitamos ayudita con lo siguiente:
¿Qué les copa (je) beber más?
¿barra libre con tragos o champagne libre toda la noche?

Y de preferir barra libre, es para poder tomar whisky y fernet con cola toda la noche, o amerita un barman calificado (nunca falta el rebuscado que probó en un bar que ya no existe un trago hecho con cinco licores distintos, de los cuales sólo recuerda dos, y que espera que la consistencia del hielo sea exactamente la misma porque sino el trago no sirve)?
Se oyen sugerencias.
Besos y salú la barra!
Ga&Clau